La libertad no se compra.
Se conquista.
Bernardo d'Orey, portugués, de 38 años, padre de tres hijos y fundador de Mulen Society, se prepara para viajar solo desde Lisboa hasta la Laponia sueca en una Yamaha Fazer 600 de 2009.
Apasionado de las motos desde los siete años, desarrolló una carrera internacional en la hostelería de lujo en Londres, Madrid y Ginebra, antes de regresar a Portugal y abrir varios negocios en Lisboa.
Hace unos siete años llegó a acumular más de un millón de euros en deudas.
Después vino un largo proceso de recuperación, marcado por decisiones difíciles, negocios vendidos, pérdidas económicas, fracasos y nuevos comienzos.
Hoy, tras saldar aquellas obligaciones, se prepara para celebrar una conquista que considera más importante que cualquier patrimonio: la libertad de elegir cómo vivir su tiempo.
Pero este viaje no supone un descubrimiento tardío de la libertad. La libertad siempre ha sido una prioridad en su vida.
Lo que ha cambiado es la conciencia de su verdadero valor y de la responsabilidad necesaria para preservarla.
El objetivo aparente es encontrar las auroras boreales. El verdadero propósito es vivir el camino, conocer personas y descubrir historias.
“La libertad no es la ausencia de responsabilidades. Es la capacidad de elegir conscientemente cuáles estamos dispuestos a asumir.”
Un reloj se convirtió en símbolo de esta transformación: podemos comprar relojes, pero no podemos comprar el tiempo. Hay cosas que podemos volver a conquistar. El tiempo que pasó nunca regresa.